La Unión Europea afronta en el último tramo del año la que es una de las negociaciones más complicadas de la legislatura: el presupuesto para el periodo de 2028 a 2034. Y pese a que los países han ido tomando posiciones, Alemania prepara con los países frugales un frente común que reclama recortes en la dotación económica de 2 billones de euros.
El canciller alemán, Friedrich Merz, organizó este jueves una reunión con sus homólogos de Países Bajos, Austria, Finlandia, Dinamarca y Suecia. El conocido como grupo de frugales dejan claras sus demandas de cara a la negociación presupuestaria: “la propuesta de la Comisión, de casi 2 billones de euros, debe reducirse en varios cientos de miles de millones de euros de manera equilibrada”.
La petición no es nueva. La esgrimían los partidarios de la austeridad ya a finales de curso en una diatriba que se enfrenta a la iniciativa capitaneada por el presidente del Consejo de la UE, Antonio Costa, y que aglutina las consultas de los Gobiernos que sí defienden la magnitud presupuestaria de las próximas cuentas comunitarias.
En una declaración conjunta tras la reunión mantenida en Berlín, los seis países frugales aceptaron el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el presupuesto comunitario para finales de este año. Las conversaciones han entrado en una fase decisiva y en los próximos cuatro meses se intensificarán los contactos para intentar cumplir con el calendario.
Estos seis países defienden que las prioridades del presupuesto deben pasar por seguridad y defensa, competitividad, migración y soberanía. Para ello reclaman una reformulación de la estructura planteada por Bruselas para las próximas cuentas de tal manera que estas partidas cobren mayor protagonismo en detrimento de la Política Agrícola Común (PAC) o la política de Cohesión.
“El Consejo ha sentado las bases para una estructura adecuada a los retos que se avecinan”, conceden en su declaración conjunta estos seis países. En un momento en el que prácticamente todos los Estados miembro están llevando a cabo un doloroso saneamiento fiscal, “el presupuesto de la UE no puede ser una excepción”, sostienen los frugales abogando por reordenar las prioridades.
“El nuevo endeudamiento común no es la solución a nuestros retos presupuestarios y no constituye una alternativa a las reformas estructurales”, argumenta la declaración en un rechazo a la emisión de eurobonos que sí han defendido otros Estados miembro. Una postura que defienden tanto Francia como otros países del sur de Europa y que busca canalizar financiación para evitar recortes en ninguna partida.
En esta habitual disyuntiva entre la perspectiva del norte y el sur de Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha indicado que el bloque comunitario debe financiar su independencia de poderes externos. “El próximo presupuesto será el brazo financiero de nuestra independencia”, ha asegurado en un discurso en París.
” Europa no puede fijarse nuevos objetivos sin proporcionar los medios para financiarlos”, ha indicado la alemana frente a las objeciones del canciller germano a que “la actual propuesta requiera de un incremento del 60%” de la dotación presupuestaria. Considera que es “inasequible” en un momento de consolidación presupuestaria en los Estados miembro.