Balance de cinco semanas de guerra: una victoria pírrica de Irán por el control del Estrecho de Ormuz

Balance de cinco semanas de guerra: una victoria pírrica de Irán por el control del Estrecho de Ormuz

Cinco semanas después del comienzo de la guerra, Irán acumula una larga y costosa factura como consecuencia de los ataques aéreos de Israel y Estados Unidos. La lista de líderes del gobierno islámico que han muerto por los bombardeos es larga, y el país persa ha ido reduciendo enormemente el ritmo de ataques diarios a sus vecinos, según los datos que recopila BCA Research. Sin embargo, en el balance estratégico del conflicto, Teherán puede presumir de haber conseguido una victoria importante: el Estrecho de Ormuz permanece cerrado para los buques no amigos del régimen de los ayatolás, y aunque el tránsito de barcos ha aumentado en los últimos días, la realidad es que el flujo es ínfimo si se compara con el que había antes de la guerra. Así, el Estrecho está cerrado de facto, y el control de esta zona estratégica para el comercio mundial por el momento sigue en manos de Teherán.

Según los datos que recopila la agencia Bloomberg, durante este fin de semana 21 buques han transitado por el Estrecho de Ormuz. Ha sido el mayor flujo en dos días por la zona desde los primeros días de marzo, pero, aun así, la cifra no tiene comparación con la media de 135 barcos que transitaban por la zona antes de que comenzase la guerra.

Según los datos de la agencia, el 80% de los barcos que pasan por el Estrecho son iraníes, o comercian con países que han recibido el visto bueno por parte de Teherán para poder transitar por la zona. Esto confirma que, aunque los ataques por parte de Israel y Estados Unidos contra los líderes iraníes y sus infraestructuras han sido muy efectivos, el control estratégico de la zona sigue en manos de Irán, y esta es una victoria estratégica clara para el régimen, teniendo en cuenta el impacto económico que está desatando el cierre de esta zona clave para el comercio mundial.

Las subidas de precio de las materias primas energéticas lo confirman: el barril de petróleo europeo, el Brent, se paga casi un 53% más caro que antes de que empezase el conflicto hasta tocar el entorno de los 111 dólares, y el West Texas americano se sitúa en los 112 dólares. Esto es un problema para Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de medio mandato de noviembre. Antes de la guerra estaba ya sufriendo una pérdida de aprobación en las encuestas por no ser capaz de solucionar la pérdida de poder adquisitivo de los estadounidenses, y las consecuencias económicas del conflicto en la economía americana pueden ser la puntilla para el presidente norteamericano. En los últimos días, su imagen está cayendo con fuerza en las encuestas hasta el entorno del 37% de aprobación frente a un 59% de rechazo, según la media de la web de encuestas FiftyPlusOne.

La última amenaza de Trump al régimen iraní, que promete “un infierno” al país si no reabren el Estrecho de Ormuz antes de las 02:00 de la madrugada del miércoles (hora española), confirma la necesidad del presidente estadounidense de terminar esa crisis petrolífera y su interés por que el tránsito comercial por la región se recupere lo antes posible.

Irán, por su parte, es consciente de que su gran arma estratégica en el conflicto es consolidar el control del Estrecho y mantenerlo cerrado y, de hecho, una de las condiciones que está exigiendo el país árabe para que finalice el conflicto es que se le otorgue la soberanía total a este paso estratégico. De lograrlo, se confirmaría una victoria importante para el país, que, hasta ahora, ha compartido la soberanía de la zona con Omán, y se ha visto sujeto a las normas internacionales que exigen que se aplique el principio de derecho de paso en estas aguas.

Hasta ahora, Irán puede presumir de haber logrado usar esta arma estratégica con éxito, y es posible que la determinación de quién gana este conflicto se decida por la resolución que se tome sobre Ormuz. La realidad, hasta ahora, es que el mundo está sufriendo el incremento de los costes de las materias primas energéticas y se enfrenta a la amenaza de un aumento de la inflación todavía mayor si el conflicto no se resuelve. Mientras tanto, Irán ha conseguido exportar unos 1,8 millones de barriles diarios de petróleo al día durante el último mes de guerra y esta cifra es un 8% superior a la media del año 2025, según los datos que calcula Kepler, hasta el día 26 de marzo.

La relación comercial de Irán con China, con el petróleo como protagonista, es clave en este sentido, pero parece difícil que Pekín, el gran rival estadounidense, ponga problemas al cierre del Estrecho mientras el petróleo siga fluyendo si esto supone un problema añadido para Estados Unidos y sus aliados: según los datos que maneja la agencia Bloomberg, la situación de los países amigos del gigante norteamericano ha sido la contraria que la que ha experimentado Irán en las últimas semanas, con Iraq sufriendo una caída del 80% en sus exportaciones de crudo frente a la media de 2025, y Arabia Saudí exportando apenas un 25% de lo que conseguía el año pasado. El intento fallido este lunes de dos buques de gas natural licuado de Qatar de pasar por el Estrecho confirma que el control sigue en manos de Irán.

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