Estados Unidos ha incorporado a España dentro de su nuevo programa de inversiones en infraestructuras militares, en el marco del presupuesto de defensa para 2027, que alcanza los 1,45 billones de dólares, un 44% más que el año anterior.
Según el presupuesto del Departamento de Guerra, la iniciativa contempla 8.500 millones de dólares para un total de 64 proyectos de construcción militar, algunos de ellos en territorio español, lo que sitúa al país en el mapa de prioridades de Washington.
El plan responde a la necesidad de adaptar las capacidades militares a un entorno geopolítico más exigente y se centra en modernizar instalaciones, desplegar nuevas plataformas y reforzar el apoyo logístico a operaciones internacionales. España aparece junto a socios como Australia y Japón, además de varios estados clave dentro de Estados Unidos.
Según el Pentágono, las inversiones previstas abarcan desde la modernización de astilleros y bases militares hasta la renovación de infraestructuras críticas para el funcionamiento de las fuerzas armadas. El objetivo es mejorar la capacidad operativa y acelerar el despliegue de nuevos sistemas, en línea con el plan de refuerzo de su presencia global.
En el caso de España, la inclusión en este programa apunta a un refuerzo de su papel como nodo logístico y operativo en el flanco sur de la OTAN, especialmente relevante en el contexto de tensiones en el Mediterráneo, el norte de África y el eje atlántico. Además, el plan busca incrementar la capacidad de entrenamiento y el cumplimiento de estándares de seguridad, elementos clave para la interoperabilidad.
El anuncio coincide con la decisión del Comando de Sistemas de Abastecimiento Naval que ha dado los primeros pasos para adjudicar un proyecto relacionado con el mantenimiento de sus destructores, poniendo a Rota en el epicentro de la operación, tal y como indica Vozpopuli.
Junto a las inversiones en infraestructuras, el presupuesto destina 9.800 millones de dólares adicionales a la mejora de alojamientos militares, dentro de los programas de mantenimiento y modernización de instalaciones. Esta partida está orientada a renovar residencias para personal no acompañado y elevar las condiciones de vida de las tropas.
La inclusión de España en este plan abre la puerta a nuevas oportunidades para el sector industrial y de servicios vinculado a la defensa, desde la construcción hasta la ingeniería o la logística.
Sin embargo, el movimiento se produce en pleno choque con Estados Unidos que reclama a España que incremente su gasto en defensa. El documento, alineado con la estrategia de “paz a través de la fuerza”, plantea explícitamente un nuevo marco de reparto de cargas en el seno de la OTAN, en el que los socios deberán asumir un mayor protagonismo en sus propias regiones.
Uno de los pilares del presupuesto es la reconstrucción de la base industrial de defensa, con más de 100.000 millones de dólares destinados a reforzar la producción nacional, asegurar el suministro de minerales críticos y reducir la dependencia exterior. Además, se incluyen 52.900 millones para municiones críticas y fuertes inversiones en drones y sistemas autónomos. El presupuesto introduce también una apuesta decidida por la innovación, con 58.500 millones destinados a inteligencia artificial y mando multidominio y contempla también más de 70.000 millones para la modernización del arsenal nuclear.