Después de más de tres décadas sin producir uranio, Argentina ha vuelto a poner su mirada sobre este estratégico recurso minero, con varias iniciativas que prometen garantizar la independencia energética al país suramericano e, incluso, transformarlo en proveedor (exportador de uranio) a un mundo ávido de minerales críticos. Además, esta producción de uranio podría ayudar a mantener el boom que vive el sector exterior en Argentina gracias a la producción y exportación de productos agrícolas, petróleo, gas y otros minerales.
Con una cartera de 21 proyectos de minería de uranio, tres centrales nucleares operativas y una millonaria iniciativa para construir un reactor modular, el Gobierno de Javier Milei, que en junio pasado presentó su Plan Nuclear, ha aseverado que el retorno de Argentina a la producción de uranio está entre sus objetivos.
Aunque este plan y las opciones con el uranio argentino parecen un tanto complejas, lo cierto es que Argentina ya ha logrado revivir el sector petróleo en los últimos años, lo que puede servir de hoja de ruta. El país apenas producía 450.000 barriles de crudo hace unos años y este viernes se ha conocido que la producción ha vuelto a tocar otro récord histórico.
Argentina logró en julio pasado un récord de producción de petróleo gracias al impulso de la gigantesca formación de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta, en el suroeste del país, informaron este jueves fuentes oficiales. Según datos del Ministerio de Economía de Argentina, en julio pasado se verificó un récord para el conjunto de la producción mensual de petróleo del país, con 916.200 barriles diarios, lo que representa un incremento del 17,2% en relación al mismo mes de 2025. El 70% de la producción de crudo de Argentina fue en Vaca Muerta, con epicentro en la provincia de Neuquén (suroeste), donde la extracción de petróleo no convencional alcanzó en julio los 643.100 barriles diarios. El uranio es diferente y requerirá grandes inversiones, pero ver lo que está sucediendo con el petróleo genera cierto entusiasmo.
Argentina produjo uranio en la provincia de Mendoza (oeste), en las minas Huemul, entre 1955 y 1975, y Sierra Pintada, entre 1975 y 1997. Desde entonces, importa uranio para el funcionamiento de sus tres centrales nucleares, que aportan el 7 % de la generación eléctrica del país.
Cuánto uranio tiene Argentina
Según datos oficiales, Argentina tiene 34.250 toneladas de recursos identificados de uranio recuperables, aunque las actividades de exploración en curso podrían elevar esa cifra. “Tenemos recursos razonablemente asegurados para abastecer la demanda interna por 41 años, pero si sumamos los recursos inferidos, tenemos casi 35.000 toneladas, lo que equivale a 140 años de demanda de los tres reactores”, aseguraba a EFE Mario Capello, ingeniero en Minas y exsubsecretario de Desarrollo Minero de Argentina.
Según Ignacio Celorrio, expresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Uranio, “se está dando una recuperación bastante importante del precio del uranio” que vuelve a incentivar la actividad a nivel nacional. “Muchos de los proyectos que se habían explorado hace tiempo en Argentina empiezan a recobrar un atractivo de desarrollo”, comenta a la agencia EFE Clorrio, socio del estudio de abogados Martínez de Hoz & Rueda (MHR).
De acuerdo a datos de la Secretaría de Minería, Argentina tiene una cartera de 21 proyectos de uranio, catorce de ellos activos, en las provincias de Chubut, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta y Santa Cruz. La mayoría está en manos de la gubernamental Comisión Nacional de Energía Atómica, que tiene planes para reactivar Sierra Pintada (Mendoza) y Cerro Solo (Chubut).
Nuevos permisos de exploración
También poseen derechos sobre diversas áreas la argentina Sophia Energy, la británica UrAmerica y Fomicruz, una empresa estatal de la provincia de Santa Cruz, mientras que en las últimas semanas la firma Integra Tierras Raras y la estatal provincial Edhipsa han solicitado permisos de exploración en Río Negro.
Pero de todos los proyectos, los más avanzados y que ya cuentan con un estudio de evaluación económica preliminar, son Laguna Salada (Chubut), de la minera canadiense Jaguar Uranium, e Ivana-Amarillo Grande (Río Negro), de la canadiense Blue Sky Uranium y el conglomerado argentino Corporación América.
Jaguar, que también quiere reactivar la mina Huemul, contrató hace un mes a Charles Flynn, un general retirado del Ejército estadounidense, como asesor estratégico para las relaciones con la Casa Blanca, con el objetivo de que sus proyectos de uranio en Argentina y Colombia sean reconocidos como “fundamentales” para las prioridades de Estados Unidos en cuanto a “minerales críticos y seguridad nacional”.
Otro modelo energético
Aunque el uranio tiene varias aplicaciones, su principal uso es como combustible de reactores nucleares para generar electricidad, algo que experimenta un “renovado interés por la transición y la seguridad energética”, observó Andrés Villarreal, socio especialista en minería de MHR.
“Además de producir uranio para el abastecimiento local y la exportación, también existe la posibilidad de hacer algún tipo industrialización del mineral de uranio, previo a la exportación. Esas son las posibilidades fomentadas ahora por el Plan Nuclear de Argentina”, comenta a EFE Villarreal.
Una fuente adicional de demanda interna podría venir de la mano del proyecto que la empresa Meitner Energy, de capitales argentinos y estadounidenses, anunció en julio pasado para construir un reactor nuclear modular en Argentina, con una inversión de 1.200 millones de dólares.