El arancel medio de EEUU escala hasta el 19,5% en tres meses y se sitúa en la tasa más alta desde 1933, según la OCDE

El arancel medio de EEUU escala hasta el 19,5% en tres meses y se sitúa en la tasa más alta desde 1933, según la OCDE

Los aranceles que actualmente aplica Estados Unidos a sus socios comerciales dejan la tasa media de tarifas en torno al 19,5%, según informó este martes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe de previsiones de otoño. Así, desde el organismo multilateral remarcan que la tasa media de aranceles se expandió 4,1 puntos, lo que la sitúa en la más alta desde 1933.

Este pico en la tasa se dio solamente en la época de 1930-1934, con la Ley Smoot-Hawley en Estados Unidos, que se dispararon las tarifas bajo el argumento de “proteger” la producción nacional en plena Gran Depresión. Eso provocó represalias de otros países, el colapso del comercio internacional y un clima de proteccionismo y nacionalismo económico. Muchos historiadores lo ven como un factor que alimentó tensiones globales y, a la larga, facilitó la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

Sin hacer referencia a la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca en su segundo mandato, desde el club de los países desarrollados ahondan en las consecuencias que este incremento del tipo efectivo de los aranceles puede provocar en la economía.

En enero, cuando Trump jura su cargo, este tipo efectivo estaba cerca del 3%. En el mes de abril, en el conocido como ‘Liberation Day’, donde anunció una tarifa universal del 10% sobre casi todas las mercancías que ingresen en Estados Unidos. Además, empezó a aplicar aranceles recíprocos país por país, unas tasas que variaban dependiendo de lo desequilibrada que estuviese la balanza comercial con esas naciones, con tarifas que llegaron hasta el 50%. Estos anuncios hicieron que la tasa efectiva de los aranceles en EE UU subiese hasta el 20% en una etapa en la que el magnate buscaba entablar negociaciones bilaterales con sus principales socios comerciales.

La idea del magnate con todo esto es compensar la balanza comercial de EE UU, que se había convertido en el gran comprador del mundo, además de utilizar los ingresos generados para rellenar el agujero que dejarían las enormes rebajas fiscales que aprobó.

Al poco tiempo, durante el mes de mayo, la tasa efectiva de los aranceles se situó en el 15% mientras las negociaciones con algunos de los socios se estaban llevando a cabo. Las negociaciones comerciales se alargaron en el tiempo y a finales del verano, la tasa efectiva se disparó hasta el actual 19,5%, justo cuando se cerraron varios acuerdos, entre ellos, con la UE, donde Bruselas aceptó una tasa universal del 15% para gran parte de sus productos.

Acero y cobre

Entre los elementos que más vieron incrementadas sus tasas de entrada en Estados Unidos están, según señalan desde la OCDE, el acero y el cobre, con incrementos de 25 y 50 puntos porcentuales respectivamente.

Del mismo modo, el pacto con la Unión Europea, igual que los firmados con Japón e Indonesia, fijó aranceles más bajos que los que Trump había planteado al comienzo, cuando buscaba iniciar las negociaciones desde una postura de presión. Por su parte, entre los miembros del G20 China, India y Brasil son los que vieron los mayores aumentos.

Con todo, los expertos de la OCDE remarcan que el impacto de estas tarifas “no se han sentido plenamente en la economía estadounidense”. Esto lo achacan a una “combinación de factores” entre los que resaltan la estrategia de las empresas de usar sus inventarios y márgenes de beneficio para evitar o absorber el impacto inicial del aumento de las tarifas. Por otro lado, la horquilla de tiempo entre el anuncio y la aplicación de los aranceles y la exención de las mercancías que estaban ya en curso también permitió amortiguar el impacto.

Ese intervalo de tiempo entre el anuncio y la aplicación provocó que las empresas hiciesen pedidos masivos y los vendedores intentaran introducir el máximo de mercancías en Estados Unidos. Esto provocó un tirón muy fuerte que muy notorio en el cómputo de los intercambios comerciales durante el primer semestre del año. Ese ’empujón’ se aflojó durante el verano.

“Los recientes indicadores de comercio mundial de alta frecuencia han sido dispares, con indicios de que el tráfico portuario de contenedores, el transporte aéreo de mercancías y el tráfico de pasajeros se han moderado durante el verano”, explican desde la OCDE.

Tal y como comentó el economista jefe y subdirector de Finanzas del G20, Álvaro Pereira, es posible que esa ralentización que preveían en su revisión de junio para Estados Unidos se trasladará hacia finales de año, ya que el impacto de los aranceles todavía no ha impactado en la economía.

El presidente de Freemarket, Lorenzo Bernaldo de Quirós aseguró a elEconomista.es, que la economía está “completamente estancada” y que el crecimiento va a ser “mediocre”, al menos, hasta mediados del año 2026. Por otro lado, la inflación estará enquistada.

Pereira, al igual que muchos otros economistas consultados por este periódico, asegura que ese impacto arancelario se va a trasladar tanto al coste de producción como a los precios al consumidor. Asimismo, dejó claro que los países más perjudicados serán tanto Estados Unidos como las economías más dependientes de su comercio con ellos. Es decir, Canadá y México, por el tratado de libre comercio.

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