España se encuentra en su nivel de desempleo más reducido desde 2008 gracias al número de empleos que se han generado en los últimos años, no obstante, la aportación de una de las herramientas aprobadas al inicio de la legislatura para reducir el paro sigue en cuestión. Se trata del incentivo creado para animar a las personas que cobran la prestación por desempleo a aceptar un empleo, ya que podrían complementar su sueldo con esta ayuda. Según los datos publicados por el SEPE, tras un año de aplicación, solo un 0,2% de estos parados lo percibe.
El incentivo, apodado Complemento de Apoyo al Empleo (CAE) fue introducido en la reforma del subsidio por desempleo. Moncloa extendió la fórmula que había pensado para los desempleados que habían agotado la prestación (el paro) o que no habían cotizado los días suficientes a las personas que habían perdido su empleo hace menos de dos años y cobraban la prestación contributiva. Sin embargo, tras el primer año de aplicación, sus resultados son mínimos, de acuerdo con la estadística actualizada por el Servicio Público de Empleo.
El porcentaje varía mes tras mes, pero de acuerdo con la media anual, solo 1.712 de las 877.518 personas que cobran la prestación por desempleo reciben también el CAE, un 0,2%. Al observar de forma aislada el mes de mayo, esta proporción alcanza el 0,4%, el valor más alto de la serie, ya que el número de perceptores se ha más que duplicado respecto al mes de abril hasta superar los 3.000 perceptores, con todo sigue lejos de alcanzar el 1%.
El informe anual del Banco de España, publicado hace apenas unas semanas, emitió una advertencia en este sentido. “El CAE mantiene una incidencia muy reducida dentro de la prestación contributiva y es algo más relevante dentro de los perceptores del subsidio por desempleo” señaló el organismo encabezado por José Luis Escrivá, que concluyó que “no es suficientemente atractivo”, especialmente para los jóvenes que en general están dispuestos a coger un empleo cuando se encuentran en paro, aunque el salario de este nuevo puesto de trabajo no sea muy elevado.
Este comportamiento tiene que ver esencialmente con su diseño, ya que para empezar en un empleo y cobrar durante unos meses este incentivo, se tiene que tener derecho a cobrar la prestación durante más de un año y haber consumido ya nueve de ellos. Habitualmente, es más difícil que un trabajador se reincorpore al mercado laboral a medida que acumula meses en desempleo, ese es el motivo por el que se decidió ofrecer esta ayuda al final del derecho a la prestación, si bien, esto también condiciona su éxito.
La ley aprobada en 2024, tras una primera derrota parlamentaria y que estaba vinculada al cuarto desembolso de los fondos europeos, estableció que la compatibilidad de esta ayuda y la prestación de paro comenzaba en abril de 2025. Con esta referencia, se construyeron dos modelos, en función de si el trabajador había quedado en paro antes o después de esa fecha. Aquellos que ya se encontraban en paro, tenían que solicitar el incentivo al encontrar un empleo. En cambio, a los “nuevos parados” se les reconocía de forma automática, ya fuera un trabajo a tiempo completo o parcial.
Por otro lado, la cuantía y la duración de este incentivo no es fija, lo que modula los alicientes del desempleo para aceptar una oferta de empleo. Cuantos más meses lleve la persona que está en paro cobrando la prestación en el momento de aceptar el puesto de trabajo, más meses podrá disfrutar del CAE. Si empieza a trabajar tras trece meses cobrando el paro se le asegura el incentivo por 180 días, pero si lo hace al décimo mes de prestación, solo 30 días.
La cuantía, por su parte, varía no solo en función de cuantos meses lleve esta persona desempleada y percibiendo la prestación contributiva, sino también, según las horas que trabaje en ese empleo. Así, el complemento es más alto cuantas más horas dedique al trabajo, es decir, si es contratado a jornada completa; mientras que si se consigue un empleo a tiempo parcial, la ayuda es más reducida. A modo de ejemplo, la cuantía máxima de 480 euros se percibe al conseguir un trabajo a tiempo completo después de 10 meses cobrando la prestación. Por el contrario, si el mismo empleo se consigue después de superar un año en desempleo, este se reduce a 360 euros.
Paro de larga duración
El Ministerio de Economía, entonces dirigido por Nadia Calviño, quiso utilizar la reforma del subsidio para establecer nuevos incentivos a la búsqueda de empleo para los desempleados de larga duración. Una idea que dio lugar a largas discusiones con el Ministerio de Trabajo, que no estaba dispuestos a que los alicientes se incorporaran a costa de recortar la prestación de paro. El CAE es el resultado de estas negociaciones, en las que se decidió una ayuda gradual que premiase los empleos con jornadas de mayor duración y que fuese reduciéndose a medida que avanzaba en el empleo.
Sin embargo, la percepción de esta ayuda mientras se tiene un empleo agota los días de prestación a los que tenía derecho el trabajador, por lo que tienen la posibilidad de renunciar a este extra y es probable que lo hagan, siempre que consigan un empleo que esté remunerado con un salario que les haga posible hacer frente a sus gastos. Es por ello que el Banco de España señalaba que tendría mayor éxito con los trabajadores más mayores, que buscan un sueldo más alto.