El conflicto en Oriente Medio ha golpeado a la economía global, desatando la mayor crisis energética de la historia, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Los efectos del cierre del estrecho de Ormuz en el suministro de energía han elevado el riesgo de una escasez de queroseno que ha puesto en guardia a las aerolíneas, amenazando con golpear la actividad económica ligada al turismo de verano, época en la que Fatih Birol, director de la AIE, considera que el crudo puede descender hasta la zona roja. En este escenario, y a la espera de que EEUU e Irán alcancen algún tipo de acuerdo de paz, Francia ha decidido reforzar su programa de ayudas para hacer frente al incremento de los precios de los carburantes.
El Gobierno francés, en una comparecencia pública conjunta, ha anunciado este jueves un paquete adicional de 710 millones de euros, que se suman a los 470 millones ya anunciados, elevando la suma hasta los 1.200 millones de euros. Según el primer ministro galo, Sébastien Lecornu, estas ayudas buscan ampliar la escala, manteniendo la filosofía basada en evitar cualquier bajada indiscriminada de los impuestos sobre los carburantes, medida que puede lastrar las finanzas públicas. Además, ha añadido que el coste de estas medidas conllevará un tipo de ahorro, que no ha especificado.
Así, Serge Papin, ministro de Comercio, ha informado de un incremento de 300 a 600 euros de la cantidad máxima de los suplementos para costear los carburantes proporcionados por las empresas a sus empleados. Según París, esta ayuda estará libre de impuestos, será generalizada y correrá en paralelo a una simplificación de las condiciones de acceso a la misma.
Adicionalmente, Lecornu ha indicado que la ayuda para los grandes conductores franceses, definición que engloba a casi 3 millones de personas, subirá de 50 a 100 euros. Se trata, según los cálculos del Gobierno, de un aumento de 20 céntimos por litro a 40 céntimos por litro para un consumo medio de tres meses. Se trata de una medida de calado que busca mitigar el impacto en los consumidores de los efectos de la crisis energética y que revela la preocupación de Lecornu por las posibles reacciones de la ciudadanía. No en vano, ha señalado en la rueda de prensa que no es necesario molestar (emmerder, en francés) a los ciudadanos con lecciones sobre qué hacer en un contexto de alza de precios.
Además, el Gobierno galo ha prolongado las ayudas a los sectores del transporte, la agricultura y la pesca. Estas subvenciones, de 20 céntimos por litro de combustible, se ampliarán durante tres meses a partir de junio. Paralelamente, los taxistas se beneficiarán, a partir del 1 de octubre, de una ayuda para comprar un coche eléctrico que podrá ascender hasta los 5.500 euros.
Por otro lado, el Ejecutivo francés ha anunciado una “revalorización perenne” de las ayudas de 20 céntimos por litro de carburante recibidas por los trabajadores de cuidados a domicilio. La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, ha señalado que esta subvención equivale a 200 euros anuales adicionales para una profesional que recorra 10.000 kilómetros al año.
Francia mueve ficha en un momento en el que, aunque EEUU e Irán parecen estar dialogando con el objetivo de sellar un acuerdo de paz, el conflicto no parece tener un final cercano. De hecho, Lecornu ha asegurado que la guerra durará “de una forma u otra”, calculando que el retorno a la normalidad para la economía mundial podría llegar, como muy pronto, en verano o en otoño.