La Reserva Federal ha publicado las actas de la última reunión de política monetaria de abril, en la cual optaron por mantener los tipos sin cambios. Los documentos dados a conocer este miércoles revelan la enorme preocupación del banco central por la inflación ligada al conflicto en Oriente Medio, señalando que, si este se mantiene en el tiempo, debería subir los tipos. Sin embargo, también afirman que, si el conflicto se resuelve pronto, se podrían bajar los tipos de interés este año. Este mensaje cobra relevancia teniendo en cuenta que EEUU e Irán están acercando posiciones para un posible acuerdo de paz.
Según consta en las actas, algunos de los miembros de la Fed señalaron que en un escenario en el que la guerra de Israel y EEUU contra Irán se resolviera pronto, “las bajadas de tipos estarían justificadas a finales de este año”, siempre y cuando la inflación se disipara según sus expectativas. En este sentido, las palabras de Trump asegurando que están en la fase final de las negociaciones con Irán, así como la confirmación de Teherán de que están dialogando con Washington, podrían modificar la hoja de ruta de la Fed hacia un abaratamiento del dinero a finales de 2026.
En sus expectativas, la Fed indica que la previsión de inflación a largo plazo se mantiene estable, mientras que los cálculos a corto plazo han avanzado con fuerza ante el incremento de los precios de la energía a nivel global. Una finalización del conflicto podría disminuir el precio del petróleo en el mercado, pero el daño ya está hecho y los efectos en los precios tardarán. La propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) aseguró en abril que los efectos de la crisis energética pueden permanecer más allá de este año, teniendo en cuenta el daño sobre infraestructuras críticas causado durante el conflicto.
Por otro lado, la Fed señala que la economía estadounidense ha avanzado a un ritmo sólido, especialmente por la fuerza del sector tecnológico y el gasto de los consumidores. En este escenario, el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz podrían operar como un efecto catalizador inesperado.
De ser así, el banco central focalizaría su atención en otro de los motores de incertidumbre: las consecuencias económicas de la adopción de la IA. Sobre esta cuestión, las actas de la Fed revelan conversaciones sobre el desarrollo de esta tecnología y sus efectos en el sector de la ciberseguridad, comentando “las intrusiones cibernéticas hostiles en compañías financieras importantes para el sistema”.