La UEFA está considerando poner en marcha un boicot a las competiciones de la FIFA ante el plan de su secretario general, Gianni Infantino, de sacar un porcentaje del Mundial al mercado para recaudar inversiones privadas con las que financiar su ampliación, según informa Bloomberg citando a fuentes de la organización. Un boicot desataría una ruptura sísmica entre las dos federaciones más poderosas del fútbol y dejaría en el aire el futuro del torneo más relevante.
El organismo que dirige el fútbol europeo reaccionó con furia el martes a la propuestas de la FIFA de privatizar parcialmente la competición y buscar inversión privada. Como respuesta, la UEFA ha mantenido conversaciones internas sobre la posibilidad de que sus clubes y federaciones boicoteen sus competiciones, es decir, el Mundial y el Mundialito de Clubes.
Las dos organizaciones han mantenido durante años una relación tensa, agravada recientemente por la expansión de la FIFA hacia ámbitos tradicionalmente dominados por la UEFA. La relación se deterioró aún más después de que la FIFA revelara sus planes para trasladar sus principales operaciones comerciales y de torneos a una nueva entidad que pretende vender en el mercado con una valoración en torno a 20.000 millones.
En respuesta, la UEFA lanzó una dura advertencia, denunciando que el fútbol y sus principales competiciones no son activos que deban venderse. “Esto cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar”, dijo en un comunicado. “La UEFA se toma este asunto extremadamente en serio. También deberían hacerlo todas las federaciones nacionales de fútbol. Y todos los actores involucrados: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y cualquiera que se preocupe por el futuro de este deporte”.
La FIFA insiste en que la empresa propuesta, FIFA Forward Enterprise, seguirá bajo su control y que los inversores privados solo podrán adquirir participaciones minoritarias, sin capacidad de control. La iniciativa podría captar unos 4.200 millones de dólares, con los que la federación mundial pretende aumentar de forma significativa la financiación para el desarrollo de sus 211 federaciones miembro, apoyando infraestructura, formación de entrenadores, programas de fútbol base y el fútbol femenino.
La UEFA, sin embargo, teme que la incorporación de capital privado otorgue a la FIFA una influencia aún mayor sobre las federaciones miembro y sus clubes nacionales. Además, el aumento de los torneos y de su duración ha provocado una sobrecarga del calendario de los jugadores en los últimos años, lo que ha generado quejas de los sindicatos de futbolistas. Los clubes, que pagan los salarios de los jugadores, han presionado para limitar los torneos internacionales porque aumentan la fatiga y las lesiones.