Desde hace unas semanas, Tatxo Benet es el nuevo presidente de FemCAT. El fundador de Mediapro aborda con elEconomista.es los objetivos de esta entidad a la que gusta poner luces largas para pensar en la Cataluña del futuro. La presidencia de la fundación pilla a Benet con el debate sobre el nuevo modelo de financiación y el caos de Rodalies, asuntos de los que no rehuye.
Hoy por hoy, ¿qué espacio ocupa FemCAT en el tejido asociativo?
Hay muchos malentendidos con FemCAT. Hay quien todavía dice que somos una patronal, cuando no lo somos. Una cosa es que seamos empresarios, pero no negociamos convenios. Tampoco somos una gestoría que dé servicios a sus asociados. Somos una fundación de empresarios y directivos que quiere aportar a la sociedad y ver las cosas con mirada larga.
¿Y qué pueden aportar?
En general, también ocurre en Cataluña, los planes se hacen muy a corto plazo. La sociedad se rige por periodos electorales de cuatro años. Desde FemCAT intentamos que se mire a futuro bajo unos ejes muy claros. Uno de ellos es situar el conocimiento en el centro. Esto significa formación, creación de talento, innovación… pero también transferencia de conocimiento para que la investigación llegue a las empresas. De tal forma que las empresas sean más competitivas y, por tanto, los trabajos estén más bien pagados. Lo que Cataluña necesita sobre todo es aumentar su producto bruto per cápita.
Se fijan como meta tener empresas de mayor tamaño.
Para subir el PIB per cápita necesitamos empresas más grandes. Es maravilloso que tengamos un ecosistema de pequeñas empresas y startups, pero no debemos tenerle miedo al crecimiento. Que las empresas sean más grandes significa que serán más competitivas ante el mundo y también que podrán pagar mejor.
A veces no es que las empresas no quieran crecer, sino que no las dejan.
Desde FemCAT queremos concienciar a la sociedad y la administración de que este es un objetivo a medio y largo plazo. No digo que las empresas no quieran crecer, pero deben darse facilidades de acceso a capital, quitar burocracias y tener una política fiscal inteligente. ¿Qué le es más favorable al Estado? ¿Un trabajador que gana 3.500 euros o tres trabajadores que ganan 1.500? Ya no hablo de que al trabajador le es más rentable cobrar 3.500 euros, pero el Estado tiene mayor recaudación y debe dar menos servicios.
Vinculan el aprendizaje del catalán con la cohesión social.
Es uno de los principales factores de cohesión. Una persona que quiere aprender el idioma del país es una persona mucho más productiva y con más oportunidades de mejorar su estatus laboral.
Tras los años del ‘procés’, ¿hay una cierta sensación de decadencia instalada en Cataluña? ¿O quizá nos fustigamos en exceso?
No está bien fustigarse, pero está bien la autoexigencia. Pero si nos pasamos de autoexigencia llega un momento en que pierdes la autoestima. Hay problemas, pero muchas cosas están bien hechas. Soy más partidario de resaltar lo que funciona que de entrar en una espiral de pesimismo. También te diré que muchas personas han creído que luchar contra determinadas opciones políticas les daba licencia para hablar mal de Barcelona.
Rodalies, la educación, la vivienda… En Cataluña hay muchos frentes abiertos a los que parece que hay que dar respuesta de golpe.
Muchos de los problemas que tenemos aquí son compartidos por todo el mundo. Hablando de Rodalies: en Cataluña tenemos la conciencia de querer autogobernarnos. En un grado u otro la tiene todo el mundo, hay muy pocas excepciones. Pero tenemos un problema: no tenemos control sobre nuestras finanzas ni sobre nuestra política fiscal. A partir de aquí, arrastramos un déficit de financiación inmenso que jamás en la vida nos pagarán. Y esto es dramático porque las obras que no has hecho, pues no las has hecho. Y llega un momento en que las infraestructuras colapsan. Si no realizas las inversiones necesarias, la cruda realidad se impone. Me gustaría ver un plan de infraestructuras bien hecho, con presupuesto y auditorías permanentes, no anuncios de lluvias de millones.
¿Qué piensa FemCAT sobre la propuesta de reforma de la financiación autonómica?
Lo que pensamos se dijo en la nota conjunta [del llamado G8]. Esta propuesta no puede darse por buena hasta que no se haya llegado al final del trámite parlamentario y se hayan negociado aspectos imprescindibles como la ordinalidad y el coste de la vida. Debemos intentar mejorar la dotación de la financiación el máximo que podamos, no conformarnos con 4.700 millones. ¿Por qué 4.700 es una buena cifra y no 4.200 o 5.500?
¿Pactar la financiación entre Cataluña y Moncloa no mosquea al resto de autonomías?
¿No crees que el resto de autonomías firmarán aquello que les convenga? Nosotros debemos firmar lo que a nosotros nos convenga. Y si no están de acuerdo, sus diputados pueden utilizar el voto de la forma que crean conveniente. En Cataluña, hay dos partidos catalanes que sostienen el Govern y que tienen derecho a negociar. El Partido Socialista de Extremadura también sostiene el Gobierno, que pida una negociación tête-à-tête para pactar su financiación.
¿Se convencerá a Junts para que se sume al acuerdo?
Si yo fuera Junts, lo que intentaría sería modificar este pacto en el trámite parlamentario de manera que me deje satisfecho.
¿Hoy es más fácil hacer empresa en Madrid que en Cataluña?
En esta discusión intervienen las percepciones. Y las percepciones se crean, no están basadas en nada objetivo. Hay una percepción de que en Madrid pasan unas cosas y hay una percepción de que aquí pasan otras. En Madrid tienen la percepción de que Cataluña es un desastre. De la misma forma, en EEUU creen que en Europa no hay libertad de expresión, lo creen de verdad. Yo miro las cifras y el PIB de Madrid en los últimos años ha crecido, pero estamos muy igualados. Es evidente que Madrid es seguramente más barato porque ellos practican una política fiscal diferente a la nuestra. Tampoco es que hayan hecho nada original. Los que somos originales somos nosotros. Quizá podríamos hacer una cosa más ortodoxa, porque al final los heterodoxos somos nosotros.