Bruselas despliega un plan de choque contra la guerra de Irán con ayudas directas a los más vulnerables y al transporte público

Bruselas despliega un plan de choque contra la guerra de Irán con ayudas directas a los más vulnerables y al transporte público

La Comisión Europea tiene redactada su respuesta de emergencia para amortiguar el impacto de la crisis energética desatada por la guerra en Irán, con un plan que mezcla medidas de alivio inmediato, ahorro de consumo y reformas de más calado para reducir la exposición de la UE al petróleo y al gas. El documento, al que ha tenido acceso elEconomista.es, ha sido remitido a las capitales europeas para abrir el debate y matizar propuestas.

El Ejecutivo comunitario parte de la idea de que no se trata de una sacudida pasajera: la propia Comisión ha avisado a los Estados miembros de que, si el conflicto se prolonga, Europa puede enfrentarse a un shock duradero de oferta, con más presión sobre los precios de la energía, dificultades para llenar los almacenamientos de gas antes del invierno y posibles tensiones en combustibles como el queroseno. La dependencia europea de los combustibles importados sigue siendo elevada y el estrecho de Ormuz continúa siendo un cuello de botella clave para parte del crudo, del GNL y de los productos refinados que consume el bloque.

En ese contexto, Bruselas quiere reforzar primero la oferta energética con todos los activos ya disponibles. Eso implica maximizar la disponibilidad de la generación nuclear e hidráulica allí donde sea técnicamente viable, evitar cierres prematuros de centrales y optimizar el parque existente para exprimir al máximo la capacidad instalada.

A la vez, la Comisión quiere elevar la coordinación energética a escala europea: compras conjuntas y llenado de gas más ordenado para evitar picos de precios, posible flexibilización de algunos objetivos de almacenamiento, vigilancia permanente sobre la seguridad de suministro y coordinación, si fuera necesario, de la liberación de reservas estratégicas de petróleo.

Esa supervisión se apoyaría en los foros europeos ya existentes, como los grupos de coordinación del gas y del petróleo, mientras Bruselas mantiene contactos con los países proveedores y monitoriza también la capacidad de refino para evitar cuellos de botella dentro de la propia UE.

Protección al consumidor

El segundo gran bloque se centra en proteger a consumidores e industria. La Comisión quiere permitir ayudas temporales, subvenciones, préstamos y ventajas fiscales para amortiguar el golpe del encarecimiento de los carburantes y de los fertilizantes, especialmente en agricultura, pesca, transporte por carretera y navegación de corta distancia.

El borrador visto contempla que estas ayudas cubran una parte de los sobrecostes extraordinarios, de hasta el 50%, hasta finales de año, dentro de un marco temporal y focalizado. En paralelo, Bruselas abre la puerta a cheques energéticos, tarifas sociales, apoyo directo a rentas vulnerables, prohibiciones temporales de cortes de suministro y medidas específicas para pymes e industrias electrointensivas. También se estudia un marco extraordinario de ayudas de Estado y, en el debate político, gana espacio la opción de gravar beneficios caídos del cielo de algunas energéticas, una posibilidad que varios países ya han puesto sobre la mesa.

Ahora bien,

. Valdis Dombrovskis ha defendido que las medidas tengan cláusulas de cierre y que no se conviertan en subsidios amplios que, además de disparar el coste fiscal, acaben incentivando un mayor consumo de petróleo y gas. Por eso, aunque se contempla la reducción de impuestos como el IVA o ciertos gravámenes eléctricos, la preferencia de la Comisión es que esas rebajas no sean indiscriminadas, sino acotadas a los colectivos y sectores más expuestos.

Junto al escudo financiero, el plan comunitario incorpora un amplio catálogo de medidas de ahorro energético y sustitución de combustibles fósiles. Bruselas quiere extender programas de eficiencia en edificios, con más aislamiento y equipos de menor consumo; acelerar la sustitución de calderas fósiles por bombas de calor; impulsar la solar, las baterías y otras tecnologías limpias; promover el autoconsumo y las comunidades energéticas; y dar más recorrido al biometano, al hidrógeno y a las energías térmicas renovables, como la solar térmica o la geotermia. También se plantea revisar los criterios regulatorios del hidrógeno renovable y crear un catálogo europeo de medidas replicables para que los Estados copien con rapidez las herramientas que mejor funcionen. En esta misma lógica encaja la idea de recortar la fiscalidad de la electricidad y abaratar peajes o tarifas de red, de modo que electrificarse resulte más atractivo que seguir atado al combustible fósil.

Medidas en movilidad

En el terreno más operativo, el borrador también se adentra en cómo recortar consumo en movilidad y usos cotidianos. Ahí aparecen propuestas como fomentar el teletrabajo al menos un día por semana, reducir desplazamientos evitables, limitar vuelos de trabajo cuando haya alternativas, recortar viajes aéreos del sector público, subvencionar el transporte público, impulsar la movilidad sostenible, crear más zonas sin coches, favorecer el uso compartido del vehículo, electrificar el transporte pesado y recomendar velocidades más bajas en el transporte marítimo. Del lado empresarial, se añaden auditorías energéticas obligatorias en determinadas compañías y reformas tarifarias pensadas para premiar el ahorro y la electrificación. Todo ello responde a la advertencia de la Comisión de que, si el conflicto se enquista, la destrucción de demanda puede acabar imponiéndose por la vía dura, esto es, por precios insoportables o por escasez física.

4La última pata del plan mira ya al medio y largo plazo. Bruselas quiere acelerar el paquete legislativo sobre redes eléctricas, lanzar un verdadero plan de electrificación de la economía, multiplicar el almacenamiento con baterías, repotenciar renovables ya instaladas, desarrollar nuevas interconexiones y “autopistas energéticas” y reformar el mercado eléctrico para rebajar sus costes estructurales. A esto se suma la movilización de fondos europeos —desde el Mecanismo de Recuperación hasta cohesión o ingresos del ETS—, la captación de capital privado y el diseño de productos financieros más estandarizados para eficiencia energética y descarbonización.

Todas las medidas del borrador

1. Optimización de centrales nucleares: maximizar la disponibilidad de la energía nuclear e hidráulica en las instalaciones existentes, hasta donde sea técnicamente viable, y evitar cierres prematuros de activos de generación ya operativos en los Estados miembros.

2. Coordinación energética a nivel de la UE: coordinar las compras y el llenado de los almacenamientos de gas para evitar picos de precios, estudiar una posible flexibilización de los objetivos de almacenamiento de gas, coordinar la liberación de reservas estratégicas de petróleo, impulsar una acción conjunta con los países proveedores de gas y petróleo y evaluar y maximizar la capacidad de refino en la UE mediante la supervisión en foros europeos, como el Gas & Oil Coordination Group.

3. Protección de consumidores e industria: conceder ayudas directas, como cheques energéticos, tarifas sociales y apoyo a las rentas vulnerables, aplicar reducciones de impuestos, como el IVA o los gravámenes eléctricos, incentivar tecnologías limpias, como bombas de calor, energía solar y baterías, prohibir temporalmente los cortes de suministro a consumidores vulnerables, ofrecer apoyo específico a pymes e industrias electrointensivas y crear un marco temporal de ayudas de emergencia y estudiar impuestos sobre los beneficios extraordinarios.

4. Ahorro energético y sustitución de combustibles fósiles: poner en marcha programas de eficiencia energética en edificios, con aislamiento y equipos más eficientes, sustituir calderas de combustibles fósiles por bombas de calor, acelerar la electrificación del transporte, con más vehículos eléctricos y transporte público, impulsar energías térmicas renovables, como la solar térmica y la geotermia, fomentar el desarrollo del biometano y del hidrógeno, crear un catálogo europeo de medidas de ahorro energético replicables y revisar los criterios regulatorios del hidrógeno renovable.

5. Refuerzo del sistema energético mediante electrificación: acelerar el paquete legislativo sobre redes eléctricas, aprobar un plan de electrificación de la economía, impulsar una expansión masiva del almacenamiento de energía, especialmente con baterías, repotenciar instalaciones renovables ya existentes, desarrollar interconexiones y “autopistas energéticas” y reformar las tarifas de red y la fiscalidad energética.

6. Movilización de inversiones y calendario: celebrar una cumbre europea de inversión en energía limpia en el segundo o tercer trimestre de 2026, reorientar fondos europeos, como el RRF y los de cohesión, hacia la energía desde abril de este año, movilizar capital privado, incluidos fondos y aseguradoras, utilizar los ingresos del ETS para electrificación y descarbonización desde abril de 2026, desarrollar productos financieros estandarizados para eficiencia energética desde abril de este año y evaluar una simplificación de las reglas de uso de los fondos de la UE desde abril de este año.

7. Medidas concretas adicionales incluidas en los anexos: en los anexos, especialmente en las páginas 14 a 16, se detallan otras medidas operativas, como bonos energéticos y regulación de precios para consumidores vulnerables, incentivos al autoconsumo y a las comunidades energéticas, auditorías energéticas obligatorias en empresas, fomento del teletrabajo y reducción de la movilidad, transporte público subvencionado y movilidad sostenible, creación de zonas sin coches y promoción del coche compartido, electrificación del transporte pesado, optimización del parque de generación, incluida la energía nuclear e hidráulica, reformas tarifarias para incentivar el ahorro y la electrificación, evitar vuelos de trabajo cuando sea posible, reducir los viajes aéreos del sector público y recomendar velocidades más bajas en el transporte marítimo mediante regulación o estándares.

8. Reformas estructurales a largo plazo: reformar el mercado eléctrico para reducir sus costes estructurales, cambiar la fiscalidad energética para que la electricidad tribute menos que los combustibles fósiles y aprobar nuevas reglas para las tarifas de red e incentivos dirigidos a las redes inteligentes.

WhatsApp

Facebook

Twitter

Linkedin

Beloud

Bluesky

Te podría interesar