El Partido Popular está culminando su programa electoral pero ya se van conociendo algunas propuestas novedosas. La formación que lidera Alberto Núñez Feijóo tiene dos planes importantes para este impuesto si llega a gobernar: reducir el número de tramos estatales y aplicar una deflactación general.
La reducción de tramos, que aún está por concretar en el programa, se dirige a simplificar el tributo y a evitar saltos de renta que supongan aplicar un tipo efectivo más alto si cambian los ingresos. Es una medida que el PP adoptó en sus grandes reformas de 1998 y 2002 y que ahora se retoma. “Queremos reformar los tramos del Impuesto sobre la Renta” declaran fuentes del PP.
En la actualidad, el IRPF consta de seis tramos desde 2021 en cuanto a la renta general y de cinco tramos, en cuanto al ahorro. En las bases liquidables generales (rentas de trabajo y de actividades económicas), los tramos empiezan a partir de 12.540 euros y terminan cuando se superan los 300.000 euros. En las del ahorro, se parte de 6.000 euros de renta de intereses, dividendos y ganancias patrimoniales hasta los 300.000 euros. Los populares actuarán sobre las dos.
Reformar los tramos del impuestos produce algunas ventajas para los contribuyentes, como no cambiar si hay alguna modificación de ingresos y con ello soportar un tipo más alto, pero no es una bajada del impuesto pura y dura porque eso supondría bajar los tipos impositivos, medida que el PP no se ha planteado.
Para la formación de Núñez Feijóo la bajada generalizada del Impuesto sobre la Renta va a venir a través de la deflactación. “Tener en cuenta la inflación es lo primero que hay que hacer en este tributo”, señalan fuentes del partido. “Reflejar lo que han subido los precios y el impacto en el poder adquisitivo de los ciudadanos es primordial”, añaden.
Para ello, los populares proponen devolver a su valor real todos los parámetros del IRPF. Todos los tramos del impuesto recogerán una actualización según los datos del IPC, para que éste no deprecie la renta declarada. Lo mismo se aplicará a los mínimos personal y familiar o lo que es lo mismo, a la cantidad que Hacienda considera esencial para vivir para cada contribuyente y que tributan a tipo cero. El PP se compromete a que esta deflactación sea continua, es decir anual y no solo coyuntural, a fin de “eliminar la progresividad en frío y que no se castigue a los españoles con una subida fiscal encubierta”. Cada español paga 3.600 euros más al año que en 2018, cuando Pedro Sánchez llegó al Ejecutivo, señalan.
Hace ya meses que la formación anunció que aumentará si gobierna estos mínimos, que permanecen inalterados desde hace diez años. Así, el mínimo por el primer hijo pasaría de 2.400 a 4.800 euros (de 2.800 a 5.600 si es menor de tres años); el del segundo, de 2.700 a 5.400; el del tercero, de 4.000 a 8.000; y el del cuarto y siguientes, de 4.500 a 9.000 euros.
En este sentido, el PP llevará al IRPF estatal un mecanismo que ya han puesto en marcha comunidades autónomas gobernadas por este partido e incluso por otros como Canarias, Castilla-La Mancha y las forales del País Vasco y Navarra. No todas han deflactado todos los parámetros del tributo. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, sí lo ha hecho mientras que Andalucía ha actualizado conforme a la inflación solamente el tramo más bajo.
La otra gran novedad es la atracción de empresas que aporten valor añadido y creen empleo de calidad para lo que se crearán bonificaciones fiscales. Según han declarado fuentes del PP a elEconomista.es, una de sus apuestas económicas principales es que España se convierta en un país atractivo para empresas “que ofrezcan valor a la economía y, por supuesto, a sus empleados”.
Una de las fórmulas para conseguir atraer valor añadido serán las bonificaciones o ventajas fiscales. Con el programa aún por cerrar, los populares afirman que “a nosotros nos gusta hablar más de bonificaciones que de penalizaciones fiscales”. Además de las ventajas tributarias, se propone simplificar la regulación.
La estrategia de atracción de compañías, sobre todo tecnológicas, persigue dos objetivos: ganar productividad y crear puestos de trabajo cualificados y mejor remunerados.
En este sentido, explican las fuentes, hay que interpretar la promesa del presidente de la formación Alberto Núñez Feijóo de que el sueldo medio en España alcance los 50.000 euros anuales. Según el INE, este año de 2026 el salario medio bruto anual en el país no llega a los 30.000 euros (29.540).
“Ahora los salarios son bajos porque los sectores son menos productivos. La productividad de la economía es baja y hay que apostar por generar valor añadido. De ahí que, con una economía más competitiva, los españoles ganen más de media” apuntan en el primer partido de la oposición.
Aumentar la productividad, y con ello los salarios medios, producirá asimismo otra circunstancia favorable: subirán las bases imponibles en el IRPF. El PP siempre ha sido partidario, argumentan, de que la recaudación descanse en más contribuyentes pagando el impuesto que en que este tenga tipos altos y “sea más confiscatorio que equitativo”.
En el adelanto de promesas fiscales, el PP promete también rebajas en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Con el mismo propósito de que los ciudadanos recuperen parte del poder adquisitivo perdido a causa de la elevada inflación, se compromete a establecer un tipo cero para el IVA de los alimentos básicos como leche, carne, pescado y huevos.
Igualmente, se propone dejar en un tipo del 10% el IVA que grava la electricidad, así como fijar un tipo cero para el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica.
En lo que concierne a los impuestos cedidos a las comunidades autónomas, pero cuya normativa básica corresponde al Estado, el líder de la oposición ha anunciado exención total de ITP y AJD en la transmisión de negocios familiares y eliminar estos impuestos en la primera transmisión del negocio a personas menores de 40 años, para facilitar la continuidad de las empresas.