

El PSOE tenía en 2020 un total de 295 cuentas bancarias que no figuraban en su contabilidad oficial, con un saldo conjunto de 301.189 euros. Asimismo, las sedes territoriales disponían de otras 110 cuentas con 400.183 euros sobre las que los bancos no habían facilitado información, según revela el Tribunal de Cuentas. Que el PSOE no comunicara la existencia de estas cuentas al órgano fiscalizador ya es grave. Pero, además, que se trate de cantidades pequeñas alimenta las sospechas de que el partido podría haberlas utilizado para pagos irregulares. Máxime si se tiene en cuenta que esta ocultación coincide con el periodo en el que Víctor de Aldama sitúa la supuesta entrega de 1,8 millones de euros en efectivo al PSOE. Urge que esta formación explique el motivo de esta operativa.