El aumento de las rentabilidades a vencimiento de los principales títulos de deuda soberana que se está produciendo en las últimas semanas ha terminado afectando el ánimo de los gestores de fondos, que ya sitúan a la renta fija como el principal peligro que amenaza a los mercados financieros. Así lo indican en la encuesta que elabora todos los meses Bank of America. En su edición de septiembre refleja una bajada de la exposición al riesgo por parte de los participantes este mes, y una nueva advertencia: el plan de Scott Bessent de recompras de deuda no funcionará para apoyar al bono americano y las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, del próximo 3 de noviembre, son un riesgo a tener en cuenta, ya que pueden acelerar todavía más las ventas de deuda y también contagiar a la bolsa de las caídas.
La actualidad en los mercados está dominada en este momento por el aumento de las rentabilidades a vencimiento que está sufriendo la renta fija, y los gestores no son inmunes a la tensión que ha aterrizado en la deuda. En septiembre, ya asumen oficialmente que es el mayor peligro para los mercados, al considerar un 33% de los encuestados que “un aumento desordenado de las rentabilidades de los bonos” es el principal riesgo que amenaza ahora a los inversores.
Por detrás, en segundo lugar, ahora queda “la burbuja en la IA”, con un 28% de los encuestados apuntando en este sentido, relegando al elemento que había liderado la lista de principales riesgos hasta septiembre. En tercer lugar, aparece “una segunda ola de inflación”, seguido por “los conflictos geopolíticos”, “un barrido demócrata en las elecciones de noviembre” y “la degradación del dólar estadounidense”, en ese orden.
La tensión en la renta fija soberana ha llevado al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a presentar un plan para intentar calmar los ánimos: un aumento de la intervención del Tesoro en el mercado, con más recompras de deuda pública con el objetivo de apoyar las rentabilidades y evitar que se alcancen niveles críticos. Hasta la fecha el plan de Bessent no ha tenido éxito y no ha contenido el aumento de los retornos de la renta fija soberana. No solo eso, sino que, incluso, este proceso se ha acelerado en los últimos días tras presentarse los detalles del plan.
Los gestores, que respondieron a la encuesta entre el 4 y el 10 de septiembre, ya apuntaban en este sentido, ya que una amplia mayoría descartaba que el plan de rescate del Tesoro fuera a tener éxito. El 46% de los encuestados consideran que el plan “no tendrá impacto en los bonos”, mientras un 29% cree que “fracasará y las rentabilidades seguirán subiendo”. Solo un 16% cree que será “un éxito, con una caída de los retornos de los bonos”.
Así, si el plan de Bessent no logra apuntalar las rentabilidades de la deuda, como creen los gestores, los mercados van a tener que navegar en un contexto complicado en los próximos meses. Y más teniendo en cuenta el impacto que también pueden tener las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que, a juicio de los encuestados, ahora son un riesgo más para la deuda… y también para la bolsa.
Y es que, además de incluir las elecciones en la lista de principales riesgos, los encuestados han incrementado la probabilidad que ven de que se produzca “un barrido demócrata” el próximo tres de noviembre, con el partido de la oposición recuperando tanto el Senado, como el Congreso. Aunque la opción más probable para los gestores es que los demócratas recuperen el Congreso pero no el Senado, y así lo cree el 44% de los encuestados, ya es un 31% el porcentaje de gestores que cree que ganarán ambas cámaras. En caso de producirse, el impacto para el mercado será el peor posible: un mayor aumento en las rentabilidades de los bonos, combinado con una caída de la bolsa, según la opinión de los gestores.
En el frente macroeconómico, los gestores creen que la situación se mantendrá razonablemente positiva en los próximos meses, sin un aterrizaje duro (sólo lo cree un 2% de los encuestados) y con una inflación que crecerá a menor ritmo que el actual dentro de doce meses. Así lo cree un 4% neto de los encuestados (el porcentaje de los que creen que crecerá a un ritmo más lento, menos el de los que creen que lo hará a mayor ritmo), que apunta en esta dirección.
En este contexto, llama la atención cómo, por primera vez desde 2022, los gestores esperan, de media, que la curva de intereses en Estados Unidos se aplane en los próximos meses, ya sea porque las ventas sean más fuertes en la parte corta de la curva de deuda que en la parte larga, o porque las compras vayan a ser más fuertes en los vencimientos largos en relación con los más cortos.
En cuanto a las inversiones en IA, los encuestados descartan problemas en el horizonte más cercano, y aunque una cantidad récord de gestores admite que las empresas están excediéndose en sus inversiones en capex, un 79% de los encuestados, un porcentaje que sigue creciendo mes tras mes, descarta que una empresa de hiperescaladores anuncie un recorte de sus inversiones en los próximos 12 meses.
Posicionamiento de las carteras
Con todos estos elementos sobre la mesa, el posicionamiento optimista que mantenían los gestores en la encuesta de agosto se ha diluido en septiembre, con un aumento del peso de la liquidez en las carteras de los encuestados, y un recorte en la sobreponderación que mantienen, tanto a renta fija, como a la bolsa.
En el mes de septiembre, los sectores que más se han reducido en las carteras son el inmobiliario, seguido por el consumo básico y las telecomunicaciones, mientras que el mayor aumento de la sobreponderación se ha producido en el sector asegurados, en el de la salida y en el industrial.
Ahora, el posicionamiento medio de las carteras es un reflejo de que, aunque se haya producido una reducción en bolsa en el último mes, esta sigue siendo el activo favorito de los gestores, y tienen un posicionamiento favorable por el riesgo de forma generalizada. La renta variable es el activo más sobreponderado de todos, mientras la renta fija es el más infraponderado de la lista.