La prueba del algodón de la debilidad del dólar la tiene el oro, que alcanza un nuevo hito

La prueba del algodón de la debilidad del dólar la tiene el oro, que alcanza un nuevo hito

El dólar como activo de reserva mundial ha marcado un hito esta semana que confirma el deterioro del atractivo de la divisa estadounidense frente al oro. Desde hace años, el metal precioso está ganando peso como alternativa al dólar en como reserva de valor y ahora, por primera vez desde que el Fondo Monetario Internacional (FMI) empezó a monitorizar los niveles de los activos que se usan como reserva en todo el mundo, a finales de la década de los 90, el oro ha superado al dólar en este frente. Eso sí, este sorpasso se ha producido si se elimina el componente de rentabilidad que ofrece el dólar, reflejado en los retornos que pagan los bonos americanos, algo en lo que el oro no compite, ya que no paga ni dividendos, ni cupones.

Es importante entender cómo afecta la metodología a la hora de valorar las reservas que acumulan los bancos centrales en todo el mundo. Las cifras que valora el FMI indican cómo los activos de reserva denominados en dólares alcanzan ahora los 7,5 billones de dólares en todo el mundo, por encima de los 4 billones de dólares que hay en oro en estas reservas. Sin embargo, si se ajusta el valor de estos activos denominados en dólares de forma que no se incluya el retorno potencial que ofrecen, medido en función de las rentabilidades que pagan los bonos estadounidenses, la situación cambia.

La agencia Bloomberg ha realizado este ejercicio, descontando a los niveles de reserva mundial de estos activos denominados en dólares, el interés que paga en este momento el índice de deuda del Tesoro estadounidense. Teniendo en cuenta esta metodología de cálculo, es ahora cuando, por primera vez desde que el FMI empezó a monitorizar los niveles de reserva mundial hace tres décadas, el oro ha batido a los activos en dólares en este sentido.

Los analistas de la agencia consideran que “comparar las cifras en dólares con el oro, como se suele hacer, no es un paralelismo justo para el oro, que no paga ningún interés. Hay una comparativa más igualitaria con el dólar borrando este efecto de intereses”, señalan. Esta forma de comparar el nivel de un activo y de otro en las reservas mundiales tiene sentido si se trata de analizar cuánto recibiría un banco central si vendiese de inmediato sus reservas, pero también sería justo, en defensa de los activos en dólares, indicar que estos pagan un interés real, que se cobra puntualmente, y hasta ahora, sin impagos.

El deterioro del dólar es real

La diferencia entre los distintos métodos de valoración no empaña una realidad complicada para el dólar: su atractivo está mermando en los últimos años frente al oro, si se tiene en cuenta el ritmo de compras por parte de los bancos centrales para sus reservas. Si se elimina el efecto de mercado (la revalorización que ha acumulado el oro en los últimos años en los precios de mercado) y se compara los niveles de compras de oro en onzas por parte de los bancos centrales, con el ritmo de compras por parte de estos últimos de los activos denominados en dólares, estos últimos salen perdiendo con claridad desde el año 2014.

En aquel momento la tendencia se empezó a invertir, y en los 12 años que han transcurrido desde entonces, las compras de oro como reserva de valor han aumentado un 15% en todo el mundo, mientras que la de los activos denominados en dólares se han reducido en esa misma proporción, según los datos que publica la agencia. Es un reflejo de cómo el oro es cada vez más atractivo como colateral, frente a un dólar que ha perdido lustre.

Aunque en ocasiones se ha exagerado la amenaza para el dólar estadounidense como activo de reserva mundial, la realidad es que poco a poco está perdiendo atractivo frente a un activo como el oro, y muchos analistas ven en ello el argumento principal que explica las meteóricas subidas de precio que ha experimentado el metal en los últimos años. Frente a una divisa que tiene una oferta limitada, y cuya emisión se fuerza por parte de la Reserva Federal para financiar un déficit cada vez más grande en Estados Unidos, que lo ha llevado a alcanzar niveles de deuda sin precedente en los últimos años, el carácter del oro, con una oferta limitada, le ha hecho aumentar su atractivo como reserva de valor.

El impacto tras la guerra de Irán

El sorpasso histórico supone una alerta para la hegemonía global del dólar, y no ocurre porque los bancos centrales están comprando oro a toda velocidad ante el conflicto, ni siquiera que sus precios suban… más bien todo lo contrario. Los bancos centrales están precisamente vendiendo oro y su valor ha caído un 11% durante el transcurso del conflicto. Si bien en las últimas semanas están vendiendo oro de forma generalizada, también están mirando con más recelo a EEUU y separándose de los activos denominados en esta moneda, buscando una diversificación más amplia.

Según datos del Consejo Mundial del Oro, Turquía ha reducido sus reservas en unas 50 toneladas para conseguir liquidez con la que respaldar su moneda en horas bajas. Rusia ha hecho lo propio vendiendo 14 toneladas para financiar su déficit fiscal, aunque esto fue en los meses previos a la guerra mientras que el caso turco fue en pleno conflicto. Cabe destacar que Turquía es uno de los mayores compradores con 613 toneladas, por lo que un cambio de dirección es algo a tener en cuenta por el mercado. En 2025 el país euroasiático compró 27 toneladas… la venta de 50 supone un gran paso atrás en su estrategia de amasar lingotes.

Otro de los grandes bancos centrales que ha comprado compulsivamente, Polonia, está estudiando dar un giro en su estrategia. En total, durante el mes de marzo se llevó a cabo una liquidación global de 102 toneladas en marzo, un récord de 16.000 millones de dólares. “Es probable que el reciente aumento en las ventas de oro de los bancos centrales resulte temporal”, afirman los analistas especializados de Metals Focus en una entrevista con Financial Times. En cualquier caso, matizaron que las ventas recientes han sido temporales y que “de hecho, los bancos centrales todavía siguen siendo compradores netos en lo que va de año”.

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